La materia orgánica, rica en microorganismos tan necesarios para mantener la tierra del jardín en buenas condiciones, termina transformándose lentamente y desaparece. Para compensar estas pérdidas, es necesario que el suelo reciba nuevos aportes con el fin de mejorar su estructura y aumentar su fertilidad y su fauna beneficiosa (lombrices, larvas, etcétera). Ésta es la función de los abonos que proceden de la descomposición de sustancias animales o vegetales.
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